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Acero 304 y 316 - Diferencias

Acero 304 y 316 - Diferencias

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El acero inoxidable es valorado por sus propiedades anticorrosión, en lugar de por su resistencia a las manchas. Es una aleación compuesta principalmente de acero, pero al combinarse con otros elementos puede lograr propiedades deseadas para una variedad de aplicaciones. El cromo es el ingrediente que le da la característica de acero inoxidable y comprende un mínimo del 10.5% del compuesto total. Otros ingredientes comunes incluyen níquel, titanio, aluminio, cobre, nitrógeno, fósforo y selenio.

La diferencia entre el acero inoxidable 304 y 316 es la presencia de molibdeno, que proporciona una mayor resistencia a la corrosión —en especial para ambientes más salinos donde se espera que haya exposición a cloruros. Para enseres de ambientes exteriores, el acero inoxidable es el material ideal resistente a la corrosión que soportará la exposición al ambiente a largo plazo.

Resistencia natural a la corrosión

Diferentes cantidades de cromo, así de como de otros materiales, pueden ser utilizados para obtener varios grados de resistencia a la corrosión. Los dos tipos de acero inoxidable más comunes son 304 y 316.

La corrosión es un fenómeno natural. Los elementos puros, como el hierro, reaccionan de manera inherente al ambiente que los rodea. De hecho, muy pocos elementos pueden ser encontrados naturalmente en su forma pura: el oro, la plata, el cobre o el platino son algunos de ellos.

El óxido es el proceso donde las moléculas de hierro se combinan con el oxígeno en la presencia de agua. El resultado es un óxido rojo desconchado que se deteriora con facilidad, exponiendo más material a la corrosión. El hierro y el acero al carbón estándar son muy susceptibles a este tipo de corrosión.

Sin embargo, el acero inoxidable tiene la capacidad innata de formar una superficie protectora que evita la corrosión. ¿Cómo sucede esto? El cromo que se encuentra en el acero inoxidable reacciona con rapidez a ambientes oxigenados, muy parecido al hierro. La diferencia es que una capa muy fina de cromo se oxidará (a menudo, solo una pocas moléculas de espesor). Esta barrera de increíble delgadez es sumamente duradera y no reactiva. Se adhiere a las superficies del acero inoxidable y no traspasa o reacciona más con otros materiales. Asimismo, se autorrenueva; esto quiere decir que se rellenará si se daña o se quita un pedazo. Una vez oxidado o pasivado, el acero inoxidable se oxida a una tasa muy baja de menos de 0,005 cm al año.

Acero inoxidable 304

El acero inoxidable tiene una gran resistencia al óxido. Soporta la corrosión de los ácidos más oxidantes y a menudo se utiliza en aplicaciones para la cocina y los alimentos. Sin embargo, es susceptible a la corrosión de soluciones cloradas (en especiales ambientes salinos con gran cantidad de cloruro de sodio). Los iones de cloruro pueden crear áreas localizadas de corrosión, llamado corrosión por picadura, que puede esparcirse debajo de las barreras protectoras de cromo y comprometer las estructuras internas. Soluciones con 25 ppm de cloruro de sodio puede empezar un efecto corrosivo.

El grado 304 es la forma más común de acero inoxidable utilizada en el mundo. Contiene entre 16% y 24% de cromo y hasta 35% de níquel; así como otras pequeñas cantidades de carbón y manganeso. La forma más común de acero inoxidable es 18-8 o 18/8, que contiene 18% de cromo y 8% de níquel.

Acero inoxidable 316

El grado 316 es la segunda forma de acero inoxidable más común. tiene casi las mismas propiedades físicas y mecánicas del acero inoxidable 304 y contiene una composición de materiales similar. La diferencia es que incorpora alrededor de 2% a 3% de molibdeno, que incrementa la resistencia a la corrosión y en particular contra el cloruro y otros solventes industriales. Un tipo alternativo del grado serie 300 puede tener hasta 7% de molibdeno.

El acero inoxidable 316 se utiliza por lo general en aplicaciones industriales que involucran procesar químicos, así como ambientes salinos, como regiones costeras y áreas al aire libre donde las sales descongelantes son comunes. Debido a sus cualidades no reactivas, el acero inoxidable 316 se utiliza en la fabricación de instrumentos quirúrgicos médicos.

Aplicaciones versátiles

El acero inoxidable 304 y 316 (así como otras series 300) utilizan níquel para mantener una composición austenítica a menores temperaturas. El acero austenítico garantiza un versátil equilibrio de fuerza, facilidad de trabajo y resistencia a la corrosión. Esto lo convierte en la opción ideal en aplicaciones arquitectónicas y paisajistas. Los beneficios del acero inoxidable incluyen una larga vida útil que mantendrá un acabado limpio y atractivo con bajo costo de mantenimiento. También mantiene un alto valor si el equipo y las partes deben ser desmantelados.

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